España y Francia son grandes consumidores de este molusco, gran parte de la demanda de caracoles se satisface mediante importaciones (principalmente de Argentina) lo que demuestra un defecto de oferta nacional y comunitaria que debe de compensarse mediante compras en el exterior.
La idea consiste básicamente en explotar una granja de caracoles intensiva que, a diferencia de las tradicionales granjas de cría de caracoles extensiva, este sistema permite un mejor aprovechamiento del suelo con el que con mucho menos terreno se puede multiplicar la producción y optimizando las condiciones climatológicas (humedad y temperatura) de la salda de cría y engorde maximizar la producción llegando a conseguir economías de escala y, por tanto, un coste unitario muy competitivo.
Otro dato que demuestra la viabilidad y rentabilidad de este tipo de explotación es que la mortalidad de los caracoles se reduce sustancialmente en el modelo de cría en interiores que se propone. El % de mortandad medio en una granja de caracoles al exterior ronda el 70-80%, mediante la cría en interiores este % se reduce hasta un 30-20%.
Este dato y teniendo en cuenta que un caracol de la variedad común "Helix Aspersa" suele realizar dos puestas al año y que en cada puesta pone entre 85-100 huevos, indica el rápido crecimiento y rendimiento de granja puesto que un caracol desde que el reproductor realiza la puesta hasta que los alevines se convierten en adultos aptos para la venta pasarán 9 meses, periodo que se reduce en el sistema de cría en interiores.
Por otra parte hay que tener en cuenta que con el sistema de cría en interiores los caracoles no hibernan ya que las condiciones climatológicas son optimas, por lo que este ciclo de producción no se detiene durante todo el año.
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